Presentación

Un año más me complace compartir contigo nuestro Anuario 2019. A través de sus páginas queremos ofrecerte una mirada a la Fundación tal y como la vemos nosotros: como un espacio social colaborativo. Un espacio vivo, un ecosistema en el que el principal y más importante recurso natural son las personas.

Personas que son el eje central de nuestros esfuerzos y trabajo diario, de todos nuestros proyectos y actividades con las que les acompañamos a lo largo de las diferentes etapas de su vida.

«Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para una década, planta árboles. Si los haces para toda una vida, educa a la gente». En la Fundación seguimos la filosofía de este antiguo proverbio chino porque nos gusta hacer planes a largo plazo, de largo recorrido y hondo calado social. Y, sobre todo, sostenibles. Por eso apostamos por la formación como el abono principal e indispensable de todos los proyectos que emprendemos.

Acompañamos a los más jóvenes en sus primeros pasos en la vida plantando, a través de la formación en educación vial, en prevención de accidentes, en educación financiera, la semilla del conocimiento que les hará crecer y desarrollarse como ciudadanos más cívicos, seguros y responsables en el futuro.

En su etapa de crecimiento personal y profesional ofreciéndoles ese aporte extra de vitaminas necesario para que puedan seguir desarrollando su talento y capacidades. Y, aunque me gustaría poder decir lo contrario, no se trata de ningún ingrediente secreto. Se trata de generar oportunidades. Como las que les ofrecen nuestros programas de becas de posgrado, de prácticas profesionales, de investigación, o nuestras actividades formativas de especialización y capacitación laboral para el empleo. Un abanico de oportunidades listas para ser aprovechadas al máximo en las que, en el caso de los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad como las personas con discapacidad intelectual o en riesgo de exclusión social, redoblamos nuestros esfuerzos para promover su autonomía y plena inclusión.

Y también nos mantenemos juntos al llegar a la madurez. Una nueva etapa en la que a través de nuestros programas del aula de salud les ofrecemos alternativas para afrontar este nuevo momento de la vida de una forma física y emocionalmente saludable. Ellos, los mayores, representan el «terreno más maduro» de nuestro ecosistema, rico en nutrientes, los que aporta la sabiduría adquirida durante su paso por todas las etapas anteriores. Son el ejemplo de que en una tierra muy trabajada no hay que dejar de sembrar.

Espero sinceramente que disfrutes de la lectura y que el próximo año continúes leyéndonos, porque eso significará que seguimos creciendo juntos en experiencia y experiencias. Hasta pronto.

Ignacio Baeza
Presidente de la Fundación
MAPFRE Guanarteme

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